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¿Cómo saber cuál es mi tipo de piel?

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meikki_tipo_piel

Tipo de sangre: O+.

Estatura: 1.58m.

Peso: (¡Shhh! ¡Ese no se dice!)

Tipo de piel: ???


En cuestiones de salud, sabemos perfectamente cuánto medimos, cuánto pesamos y qué tipo de sangre somos. Pero, ¿conoces tu tipo de piel?


Aquí te dejamos unos tips para que puedas saber de una vez por todas cuál es tu tipo de piel.


El conocimiento es poder. Para el mundo del skincare, conocer tu tipo de piel es absolutamente necesario. Necesitas saberlo para poder armar una rutina específica para ti, con productos que ayuden a resolver los problemas que tengas y lograr que tu piel brille.


Usar productos que no son aptos para tu tipo de piel puede tener resultados catastróficos. Si tu piel es sensible y aplicas productos para tratamientos de acné, puedes activar un brote de irritación o hacer florecer tu rosácea. O si tienes piel seca y aplicas productos hechos para piel grasa, puedes terminar resecando todavía más tu rostro.


Entonces te dejamos estos tips para que nunca más sufras por no saber cuál es tu tipo de piel:


Primero lo primero

Los tipos de piel no están escritos en piedra. Depende de tu edad, el clima del lugar donde vives y hasta la de época del año. Ahora que tenemos esto en mente, podemos comenzar a ver los tipos del piel.

 


Piel grasa

Todas las pieles producen sebo a lo largo del día y mientras duermes en la noche. Pero las personas con pieles grasas normalmente sienten que su rostro está produciendo sebo de manera excesiva, tanto así que su cara siempre parece tener un brillo grasoso.


Si el maquillaje y el bloqueador parecen derretirse en tu cara, o si tienes que usar toallitas especiales para quitarte el exceso de grasa a lo largo del día, entonces puede que tu tipo de piel sea grasa.


Si más bien sientes que tu frente o tu zona-T son las que se ven grasosas, entonces quizás no tienes piel grasa sino mixta o normal.


Otra señal para distinguir si tu tipo de piel es grasa es el tamaño de tus poros. Las pieles grasas suelen tener poros mucho más grandes que las demás, ya que las glándulas sebáceas tienen una hiperproducción de aceite, haciendo que más sebo de lo normal intente pasar por lo poros, causando que éstos se congestionen y se vean más grandes.



La clave para elegir productos especiales para pieles grasas es buscar fórmulas ligeras y usar pocas capas de productos en la piel, para evitar que la sientas “pesada”.


¡Y cuidado! Puede que si tienes piel grasa quieras saltarte el humectante o el protector solar, pero no podrías hacer algo peor. No humectar tu piel bajo el pretexto de “si le pongo crema se va a ver más grasosa” no es verdad. Si no humectas tu piel y ésta se reseca, lo único que sucederá es que vas a producir todavía más sebo. La piel va a intentar compensar esta resequedad, y la única manera en que podrá hacerlo es creando todavía más grasita. Así que saltarte este paso es un grave error.

Mejor, busca fórmulas ligeras y de rápida absorción que funcionen para las pieles grasas.

 

 

Piel seca

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Primero que nada, necesitas saber que la piel seca no es igual a la piel deshidratada. La piel seca es un tipo de complexión que heredas genéticamente. Una piel seca está predispuesta a producir inadecuadamente los aceites naturales necesarios, creando una apariencia apagada y sin brillo. Es decir, es una condición de la piel.


La piel deshidratada, por su parte, ocurre cuando le falta agua a tu piel, no aceites naturales. De hecho, ¡hasta las pieles grasas pueden estar deshidratadas! Entonces si no tomas suficiente agua durante el día, o tu piel se enfrenta a climas extremos, llevas una dieta poco sana o consumes demasiado café o alcohol, el agua dentro de tu cuerpo se puede ver reducida, teniendo como resultado piel deshidratada. Descubre aquí el secreto asiático para combatir la piel deshidratada y dejar tu cutis jugoso y rellenito. Ahora que ya conoces la diferencia entre piel seca y piel deshidratada, podemos continuar.


El corazón de toda rutina de skincare es la limpieza y la hidratación. Todos los tipos de pieles necesitan realizar un double cleanse para limpiar los poros y eliminar impurezas y un hidratante para mantener la piel tersa y nutrida. Pero las personas con pieles secas tienen un reto más grande para lograrlo, ya que la piel necesita un tratamiento mucho más nutritivo e intenso para combatir la resequedad.


Si eres de aquellas que no puede salir de su casa sin crema porque parece que la piel se te va a partir (incluso en los meses calurosos y húmedos de verano), o si sientes que el maquillaje se seca y craquela, o que tu piel se estira, causa comezón y hasta se cae en pequeñas hojuelas durante los meses más fríos, entonces probablemente tengas piel seca.


La piel seca ocurre cuando las glándulas sebáceas de tu piel no producen suficientes aceites para hidratar correctamente la epidermis. La piel seca suele ir acompañada de una sensación apretada y de picazón, lo cual puede llevar a enrojecimiento, irritación e inflamación.


Y aunque muchos nos obsesionamos con el tamaño de nuestros poros, esto no es un problema para las pieles secas. Dado que la piel seca produce menos aceite de lo normal, los poros suelen ser más pequeños de lo normal. Pero si notas finas líneas de expresión o arrugas alrededor de tus ojos o boca cuando sonríes, esta es otra señal de que puedes tener piel seca, ya que es más propensa a desarrollar arrugas antes de lo normal. También, puedes sentir que le falta firmeza a tu piel o que se siente muy delgada. La barrera de protección de la piel está formada por lípidos (grasas) que protegen la piel - pero si tu piel produce menos grasa de lo normal, está menos protegida y por lo tanto más delgada.



MEIKKI TIP: Si sientes tu piel estirada y reseca sólo después de lavarte la cara, pero no a lo largo del día, entonces quizás no tengas piel seca, sino que tu limpiador facial está resecando tu piel. Intenta cambiar tu limpiador facial por uno más suave y analiza las diferencias en tu piel.

La clave para pieles secas es elegir productos que ayuden a mantener tu piel hidratada con capas delgadas, ligeras e hidratantes. Una crema pesada y nutritiva puede no ser suficiente - tal vez necesitas un toner hidratante, una esencia hidratante, una emulsión hidratante y hasta un tratamiento nutritivo en la piel para crear las capas de hidratación que tu piel necesita.


Para combatir los parches blancuzcos de resequedad en la piel necesitas incluir un exfoliante en tu rutina (para así remover las células muertas y liberar las capas nuevas de piel), e incluso incluir una sleeping mask en tu rutina puede hacer maravillas para hidratar tu piel mientras duermes.

 

 


Piel mixta

Las pieles grasas luchan contra el sebo y el brillo. Las pieles secas luchan contra la resequedad y la piel estirada. Las pieles mixtas tienen que luchar contra ambos.


Entonces, si tienes una zona-T grasosa pero mejillas y mentón resecos, o tu frente suele secarse mucho mientras que tu nariz brilla como el sol, puede que tengas piel mixta. Por ponerte otro ejemplo: si te parece que necesitas una base matte en tu frente brillosa pero una BB cream en tus mejillas resecas… piel mixta, mixta, mixta.

MEIKKI TIP: Si sientes que tu piel sólo se reseca más durante  los meses fríos o se vuelve más grasosa durante los meses cálidos, entonces puede que no tengas piel mixta sino que más bien estés adaptándote a los cambios del clima. Estos cambios son normales. Analiza cómo reacciona tu rostro para determinar tu tipo de piel.

Elegir productos para pieles mixtas puede ser complicado por la variedad de comportamientos que puede llegar a tener la piel. Para hacer la mejor elección, necesitas determinar hacia qué lado se inclina más tu piel. Es decir, si es mixta-grasa o más bien mixta-seca.


Así podrás determinar si necesitas incluir más productos de control de sebo en tu rutina o si más bien necesitas incrementar el número de productos hidratantes que te pones.


Por ejemplo, si tu piel es mixta-grasa, entonces necesitas un toner que controle la producción de sebo y productos hidratantes pero muy ligeros. Si tu piel es mixta-grasa entonces un toner hidratante puede ser la solución, junto con hidratantes ligeros en consistencia de gel (y quizás un hidratante más pesado únicamente en las áreas secas de tu rostro).

 

 


Piel normal

La piel normal es el tipo de piel que todos queremos. Está bien nutrida, hidratada, brillante y radiante. No tiene exceso de sebo, resequedad o brotes de acné. Mientras que la mayor parte de la gente sufre durante la adolescencia por el acné y el exceso de sebo, si tienes piel normal seguramente tuviste muy pocos problemas al respecto.


Tienes muy pocos brotes de acné - y si sí, están más bien relacionados a las hormonas y desaparecen después de un par de días. Tus poros tienen un tamaño normal (no muy grandes, no muy chicos). La piel normal no es muy temperamental. Es decir, no es sensible, no es grasa, no es seca. Esto no significa que la piel normal esté libre de complicaciones. Las pieles normales pueden tener problemas como pigmentación, líneas de expresión, arrugas, acné o cualquier otro tipo de condición dermatológica que se presenta en los otros tipos de piel. Sólo que estos problemas no están ligados al tipo de piel (así como la rosácea siempre se presenta en pieles sensibles, por ejemplo).  


Entonces, si ves que la mayoría de los productos le sientan bien a tu piel, que sólo sueles acumular grasa en tu zona-T, o que sólo sientes tu piel más seca en los días más gélidos del año, es probable que tu tipo de piel sea normal.


La piel normal tiene la ventaja de poder usar casi todos los productos que existen en el mercado. Aquí la clave está en no usar demasiados productos para un tipo de piel en específico ya que pueden causar daños en tu rostro. Por ejemplo, si tu rutina está llena de productos especiales para piel grasa, puede que no estés hidratando lo suficiente tu piel a la larga. O bien, si usas demasiados productos para pieles secas quizás termines tapando tus poros con las pesadas fórmulas.


Los únicos productos que puedes usar con total libertad son aquellos para pieles sensibles, ya que sus fórmulas suaves ayudarán a limpiar e hidratar tu piel a profundidad sin lastimarla ni recargarla.





Piel sensible

Si tu piel reacciona de manera extrema a los productos nuevos, o si jamás puedes utilizar productos que tengan químicos o fragancias, puede que tengas piel sensible.


Tu piel puede estar enrojecida, con una sensación de picazón o ardor, y está irritada constantemente. Después de lavarte la cara, sientes la piel apretada e inflamada. Y para colmo, sientes resequedad además de irritación.


Si no puedes incorporar un producto nuevo a tu rutina sin que tu piel reaccione de esta manera, entonces tienen piel sensible. La piel sensible no cambia y reaccionará bruscamente cuando introduzcas un nuevo producto.


La clave para controlar la piel sensible es utilizar productos especiales para ella. Evitar productos con demasiados químicos y fragancias, o con ingredientes demasiado duros para tu piel. La suavidad y la ternura son claves cuando se trata de piel sensible. La piel delgada y propensa a alguna condición como rosácea, eczema o psoriasis es piel sensible.


Lo mejor que puedes hacer es incorporar ingredientes como aloe, ceramidas, centella asiática, manzanilla, caléndula y ácido hialurónico para tu rutina. Y siempre, siempre, siempre asegúrate de probarlo antes en una pequeña zona de tu piel. También recuerda incorporarlo poco a poco a tu rutina. Así le darás tiempo a tu piel para acostumbrarse a este nuevo elemento y evitarás una reacción en todo tu rostro.



El truco está en mantener tu rutina llena de los productos hechos para tu tipo de piel. Así poco a poco podrás ir construyendo tu rutina ideal y tendrás piel de porcelana, sin importar qué tipo sea.

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