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¿Qué tan seguido deberías lavarte la cara?

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¿Una vez? ¿Dos veces? ¿Tres, cuatro o más?

Lavarte la cara de manera regular es el pilar y la base para cuidar tu piel. Es un paso esencial que nunca debe faltarte. 


Pero… ¿es posible lavar demasiado tu cara? O sea, ¿lavarla de más? ¿Y qué pasa cuando lo haces?


Sí, puedes lavar tu cara de más.

Y este exceso de limpieza puede lastimar tu rostro en más maneras de las que imaginas. 



¿Qué tan seguido debes lavarte el rostro?

No deberías de hacerlo más de dos veces al día. Lavarte el rostro de más hará que remuevas los aceites naturales de tu piel. Esto puede sonar muy lindo si tu piel tiende a ser grasa o produce mucho sebo, pero en realidad es todo lo contrario. 


Al remover estos aceites esenciales, resecas tu piel. Esto hará que tu cara intente compensar esta falta de aceite produciendo más sebo. Es decir, tendrás una sobreproducción de aceite, lo que dejará más sebo en tu cara, pudiendo causar imperfecciones como puntos negros o espinillas al congestionar tus poros. 


Otro factor importante: al lavarte la cara, por muy delicadamente que lo hagas, estás generando fricción en tu rostro. No pasa nada si lo haces en la mañana y en la noche, pero si exageras puedes irritar tu piel, causando parches de resequedad, enrojecimiento e irritación. Otra cosa - la fricción no es buena para tu cara ya que puede contribuir a profundizar arrugas y líneas de expresión. Al final, estás tocando, estirando y jalando de más tu delicada piel :(

 

¿Cuáles son las señales de que estás lavando de más?

La primera es cómo se siente tu piel. La frase “rechina de limpio” sólo debe aplicar para los trastes de la cocina, no para tu cara. Si tu cara se siente estirada, dura o apretada, es una señal de que algo no está bien. 


También, si tu piel está reseca, irritada, con parches escamosos o pedacitos blancos, o incluso se está pelando… estás exagerando con la limpieza. 


Y si sientes que tu rostro está más grasoso o aceitoso de lo normal, esto también puede ser una señal de que estás “sobrelavando”. Como ya mencionamos, lavar tu rostro de más hará que produzcas más sebo intentando compensar la falta de aceite.

 

Entonces, ¿cómo debes lavarte el rostro?

Necesitas lavar tu cara mañana y noche realizando una doble limpieza. El primer paso es utilizar un limpiador facial base aceite, como TABRX Radiance Oil Capsule Cleanser de Dr. Gloderm o All Clean Balm de Heimish. En la mañana, se encargarán de remover aceite y sebo que produce tu cara naturalmente mientras duermes. En la noche, removerán impurezas base aceite como protector solar, maquillaje y sebo, evitando así que se congestionen tus poros y causen imperfecciones. Después necesitas seguir este paso con un limpiadro base agua, como Day by Day Cleansing Gel de SIORIS o Low pH Centella Cleansing Powder de COSRX. Este limpiador se encargará de remover impurezas base agua, como sudor, polvo, contaminación y toda la mugre que tu primer limpiador no alcanzó a quitarte. Pareciera excesivo usar dos limpiadores para tu cara, pero no es así porque cada uno remueve impurezas distintas. Y como sólo harás el paso mañana y noche, tu rostro estará limpio para enfrentar el día o para irse a dormir y recuperarse al dormir. 

 


¿Qué puedes usar a lo largo del día para refrescarte?

Si el calor, el sudor y el sebo en tu rostro parecen insoportables a la mitad del día, hay algunos productos que puedes utilizar para refrescarte sin irritar ni dañar tu piel. Las toallitas Cleansing Tissue de Pyunkang Yul son perfectas para dar un refresh a tu piel sin dejarla pegajosa ni irritada, ya que contienen aceite de cáscara de naranja, aceite de bergamota, aceite de geranio, aceite de hierbabuena y extracto de centella asiática, extracto de sauce blanco y BHA. Van a ayudar a refrescar tu carita al mediodía sin que reseques o dañes la piel. O si tu piel es más sensible, te recomendamos darle un refrescante respiro con One Step Green Hero Calming Pad de COSRX, unas almohadillas tonificantes bañadas en una esencia calmante y refrescante de centella asiática, hamamelís, árbol de té y extracto de artemisa. 

Sólo recuerda rehidratar tu piel después de usarlas y de volver a aplicar tu protector solar para proteger tu rostro. Uno de nuestros favoritos para aplicar estando fuera de casa es Quick Sunstick Protection Bar de Abib, ya que viene en barra y nutre tu piel mientras que la protege, dejando un acabado seco.

 

¡Entonces ahora ya lo sabes!

No necesitas lavar tu rostro más de dos veces al día, ya que puedes terminar irritando tu piel y causando daños que pueden afectar la calidad de tu piel a largo plazo. Piensa que tu rostro sabe qué hacer. Sabe cuánto aceite necesita producir y sabe que para refrescarte durante un entrenamiento, debe sudar. Así también sabe perfectamente que si lo limpias como se debe, todo saldrá bien. 

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