Entrevistamos a: Pau Moreno

Entrevistamos a: Pau Moreno

Ella es Pau Moreno. Es mexicana, y aunque estudió la carrera de Mercadotecnia, la vida la llevó al camino del bienestar integral. 

Es la fundadora de Benefit Lab y Coach de Nutrición Integral por el Institute for Integrative Nutrition de Nueva York, además de ser  maestra certificada del método de Aplicación Mental.

Después de dirigir durante 7 años las Páginas Verdes, probar y promover el consumo sustentable de productos y marcas de belleza, cuidado personal, alimentación…, Pau se dio cuenta que había encontrado su camino.

La misión de Pau es ayudarte a encontrar tu fórmula de bienestar mediante conferencias en empresas, programas de bienestar corporativos, ponencias en todo tipo de foros, u organizando el Veggie Power Summit.

Aquí nos cuenta del evento en su vida que la orilló a llevar a cabo un cambio de hábitos, cómo su cambio de alimentación tuvo un impacto positivo en su estado de ánimo, su piel y su salud en general.

Las marcas sustentables y naturales que usa para cuidar su piel y cuerpo, y los aprendizajes que le ha dejado la pandemia.

¿Quién eres?

Me llamo Pau, y soy bien soñadora, desde muy chiquita me gusta mucho escribir y visualizar lo que quiero lograr. Me encantan las to do list, las veo como un plan de acción, me apasiona conocer gente nueva y me gusta mucho cuidar mi salud.

Como soy muy inquieta estudié mercadotecnia pensando que así conocería y estaría rodeada de mucha gente, y al final resultó que era estar detrás de una computadora haciendo proyecciones y números (así es como se aplica en México).

En el camino encontré una pasión por la mercadotecnia social o mercadotecnia de impacto, empecé trabajando en L’Oréal y ahí me di cuenta que no nací para vender shampoos y perfumes jajaja, no me hacía feliz ni sentía que estaba entregando mi talento al mundo.

Explorando encontré la mercadotecnia verde y estuve 7 años dirigiendo las Páginas Verdes, un proyecto en donde nos dedicamos a promover el consumo de productos sustentables mediante la impresión de un directorio.

Cada año organizábamos un festival para más de 200 000 personas en Reforma para apoyar a los emprendedores que vendían sus productos sustentables. Ahí me di cuenta que ese era mi mero mole, en donde veía que realmente estaba impactando a alguien.

Estudié una maestría en Administración de Negocios para fortalecer el emprendimiento en el que estaba que era Paginas Verdes, y en el camino tuve una experiencia que me hizo cambiar de rumbo.

Me sentía muy débil y triste emocionalmente porque perdí a mi mamá, me certifiqué como Health Coach, para ayudarme y ver cómo me podía subir el ánimo.

Mi mamá era mi mejor amiga, puede sonar como cliché, pero es real, hasta la fecha no he encontrado otra persona a la que le pueda platicar como lo hacía con ella.

Yo tenía una culpa enorme, ella falleció por un problema de salud, más específicamente de nutrición, yo quería ayudarme y fue increíble lo que sucedió. 

La tristeza no se fue de la noche a la mañana, pero darme cuenta que lo que comía estaba impactando mi estado de ánimo fue algo que me impactó.

De pronto un día volví a sentirme feliz, y lo único que había hecho era dejar de comer azúcar, eso cambió la forma en la que estaba afrontando la muerte de mi mamá.

Antes de la muerte de tu mamá, ¿habías puesto atención a tu alimentación?

De manera accidental sí, cuando era chiquita tuve que dejar la carne roja por temas digestivos. Pero realmente fue hasta que tuve depresión después de la pérdida de mi mamá que me clavé en el tema.

Comía muchísima azúcar, muchísimas harinas refinadas, dormía muy poco, y no hacía nada de ejercicio. En esa depresión no quería tomar antidepresivos, no tengo nada en contra de ellos (de hecho los he tomado), pero no quería volver a tomarlos.

Cuando me estaba certificando como Health Coach uno de los profesores tenía trastorno bipolar y contó cómo la alimentación le ayudó en el tratamiento.

Me puse a averiguar qué hizo este profesor para aplicarlo en mí, lo que hizo fue dejar el azúcar y las harinas refinadas.

Después de un año de no encontrar la luz, hice lo mismo que el profesor y a las dos semanas de haber dejado el azúcar y las harinas mi vida cambió, hasta mi psicóloga se sorprendió, recuerdo que me dijo: “¿Qué hiciste?”

Semanas después me desperté y le dije a mi novio: ¡Me siento feliz!, en esa etapa ya había incluido también ejercicio y poco a poco fui adaptando más hábitos saludables, la gente me decía: “¿Qué hiciste?, ¡qué bárbara!”.

Recuerdo a una chava que me dijo: “¿Te ves con mucha calma y tranquilidad, quién es tu terapeuta, quién te está apoyando, qué estás haciendo?” 

De ahí convencí a unas amigas de hacerles un curso para dejar los lácteos y en ese inter renuncié a mi trabajo para dedicarme de lleno a este proceso. Mis amigas me empezaron a recomendar con más gente para seguir haciendo este tipo de cursos.

Al año ya tenía una compañía que daba talleres de bienestar a empresas, mi gran diferenciador fue que yo hablaba desde la experiencia, desde el testimonio.

Me considero godín de corazón, me gusta el horario de 9 a 6, me gusta tener mi cajón en mi escritorio ¡me gusta esa estructura jajaja!

Y el llegar a una empresa y hablarles de la inflamación, del botonazo (que yo tenía), del estrés (que también sufría), de los bomberazos (que también viví), el hablarles de que yo también pasé por ahí y con un cambio de hábitos mi vida cambió.

Con mucho trabajo pase de estar con una colitis nerviosa, una mala alimentación, insomnio, y depresión a sentirme bien sólo cambiando lo que comía, mi rutina y también los productos que usaba.

Cambié de shampoo, de jabón, y hasta de pasta de dientes, ahí me di cuenta de la importancia de leer las etiquetas y ver qué químicos estaban probablemente teniendo un impacto en mi estado de ánimo.

Yo quería llevar toda esta información a las empresas, porque la gente pasa mucho tiempo ahí. Fue cuando empecé a profundizar y diseñar programas de bienestar para empresas y personas ocupadas. 

Además de mejorar tu estado de ánimo, ¿qué más cambió en ti?

Antes de hacer el cambio en mi alimentación y estilo de vida, mi bolsa era un botiquín de medicamentos para la digestión.

Perdí 7 kilos con ese cambio, nunca lo hice por perder peso, es más, yo ni siquiera ubicaba que tenía peso de más, ni que podía sentirme distinto. En el camino mi cuerpo se fue acoplando, mi complexión física regresó a su forma, me sentía más ágil, y más segura de mi misma. 

En enero de este año cumplí 6 años de hacer esto y ha sido una gozadera total, ¡me fascina! 

Hay una plática de Steve Jobs en Ted Talks, en donde te dice que cuando inicias algo puede que durante el proceso sientas que estás dando pasos que no se conectan con nada, pero cuando ves hacia atrás te das cuenta que todo tuvo que pasar así. 

Hoy gracias a ese dolor que se transformó en una gran fortaleza puedo contar esa historia de resiliencia y darle un nuevo significado a mi misión. 

Desafortunadamente la muerte de mi mamá fue una suma de malas decisiones y malos hábitos, si ella hubiera tenido esta información 30 años antes, no le hubiera pasado lo que le pasó.

A mi se me hace maravilloso poder impactar a la gente 20- 30 años antes de que tengan que vivir lo que vivió mi mamá, poder proveerlos de la información para que puedan llevar un estilo de vida más sano, cambiar sus hábitos y cuestionar el estilo de vida que llevan hasta ahora.

Los hábitos se heredan y también se contagian, los positivos y los negativos. 

No sirve de nada que tomes todos los jugos verdes y que comas súper bien si el entorno en el que estás no es cómodo, si los pensamientos que tienes no son los correctos, si la profesión que tienes no te hace feliz, el simple cambio de alimentación no va a ser suficiente.

El bienestar es algo integral, son muchas áreas las que lo componen y a veces creemos que sólo depende de una cosa.

Cómo han recibido el mensaje las empresas, ¿qué cambios has notado?

Esto se mide antes y después de la pandemia, antes de la pandemia era más complicado pero lo recibían bien, lo recibían mejor las empresas jóvenes porque ubicaban que los colaboradores pedían un ambiente de trabajo favorable que los inspirara.

Desde el inicio me fue muy bien, pero donde mejor recibían el mensaje era en ese tipo de empresas. 

De marzo para acá, ya no hay marcha atrás, muchos de los líderes de equipo a los que no les hacía sentido llevar programas de bienestar en las empresas vivieron en carne propia el estrés y la ansiedad. 

Teniendo al equipo fuera por la pandemia las empresas buscaron formas de mantenerlos motivados, productivos y con menos estrés al trabajar desde casa, así el bienestar comenzó a tomar más auge, empecé a tener mucho más trabajo que antes.

Y mi especialidad son las oficinas, personas que van a trabajar a una oficina.

En Estados Unidos, desde hace mucho tiempo el World Place Wellness es algo que se demanda bastante, acá apenas está empezando, la nom 135 le dio un poco más de ruido al tema.

Cómo has vivido la pandemia, ¿que ha cambiado en ti?

Es difícil, y hasta siento raro decirlo, pero estoy muy agradecida de lo que ha pasado porque he trascendido temas que creía que ya tenía resueltos, uno de esos fue la relación con mi cuerpo.

Junto con mi equipo creamos un programa gratuito de home office que se llamó Home office & Chill en donde 2000 personas se inscribieron, durante 21 días enviamos correos electrónicos y herramientas para hacer más fácil el trabajo en casa. 

Lanzamos el podcast Benefit Lab Podcast y estamos por terminar la primera temporada con 25 episodios, realmente la cuarentena me dio la oportunidad de enfocarme mucho en cómo contribuir y sumar.

Tuve más trabajo que nunca pero siempre fue muy gratificante, me sirvió para apretar los tornillos que estaban flojos.

¿Cuál ha sido tu gran aprendizaje de la pandemia?

Cuando inició todo esto tenía miedo, y la pandemia me ayudó a ir soltando el control, diría que ese es mi gran aprendizaje.

Hablo de ese tema en uno de los últimos episodios del Benefit Lab Podcast, sobre un concepto que se llama “pronoia”, un concepto totalmente opuesto a la paranoia.

Con paranoia no me refiero a la paranoia diagnosticada y medicada, sino la paranoia casual que a veces tenemos sin tener ningún hecho real para sustentarla.

Pero qué pasa si es al revés, si empiezas a pensar que todo lo que puede salir bien va a salir bien, y en vez de creer que todo el mudo está en tu contra, están a tu favor.

Al inicio de la pandemia mis pensamientos se iban al peor escenario posible, pero cuando empecé a soltar, quitarme el miedo a la pérdida y confiar que todo va a salir bien fue un cambio enorme, ese fue el cambio más grande para mí.

¿Cuándo inicias con tu cuenta en Instagram?

A los dos años de estar con Benefit Lab abro mi cuenta en Instagram, actualmente tengo 37 años (soy como una viejita atrapada en un cuerpo de alguien de 37 jajaja), yo pensaba que Instagram era una app para editar fotos, a los 30 años yo seguía creyendo eso.

La red en donde yo promocionaba mis cursos era Facebook, y cuando Gaby se sumó al equipo de Benefit Lab y me dijo: “Yo creo que en Instagram están nuestros seguidores/ clientes potenciales”, a mi se me hacía rarísimo porque para mi era una app para editar fotos.

Gracias a ella empezamos a nutrir la cuenta, pero sigo aprendiendo, me cuesta trabajo alimentar la cuenta. Gracias a Instagram es que nos conocen muchas empresas, el poder que tiene red es increíble.

Me da un poco de ternura contar cómo empecé con mi cuenta jajaja pero creo que es importante en caso de que haya alguien más que crea que Instagram es una app para editar fotos.

¿Qué o quién te inspira?

Personas que siguen sus sueños e impactan a otros con un mensaje poderoso de amor propio, donde no hay límites y te inspiran a que sigas tus sueños, esas personas son las que me inspiran. 

Soy muy consciente de rodearme de personas que me inspiran y vibran en la energía en la que quiero vibrar, mi pareja me inspira cada día, y claro mi equipo en Benefit Lab.

¿Qué consejo le darías a alguien que quiere emprender pero no se anima?

Esta frase no es mía, la verdad no me acuerdo en donde la escuché pero dice más o menos así: “Por qué le vas a negar al mundo, dar lo mejor de tu talento”, es algo egoísta, cuando yo escuché eso, me cayó el veinte.

Hay un libro que recomiendo muchísimo, Big Magic de Elizabeth Gilbert, (quien también escribió Eat, Pray and Love), en este libro ella te dice: “Si una idea llegó a tu cabeza tienes todas las herramientas para ejecutarla, pero si decides no ejecutarla, va a buscar otra cabeza que sí lo haga”. 

De pronto vas a ver algo y decir: ¡esa era mi idea!, pero al final no la ejecutaste y la llevó a cabo alguien más. 

Entonces al final mis consejos son: lean Big Magic, encuentren un role model que los inspire, lleven a cabo esa idea porque si está ahí es porque tienes todas las herramientas para hacerlo, y por último, no le niegues al mundo tu talento, no vinimos al mundo a pasar el tiempo.

Quien te influenció a cuidar tu piel

Mi amiga Moni Alvarado. Es muy curioso porque en mi casa no fue, mi mamá jamás se puso ninguna crema y tenía la piel suavecita y hermosa. 

Me acuerdo perfecto que a los 14 años mi amiga se quedó a dormir en mi casa y se llevó sus productos de cuidado facial, me impactó que a esa edad ya se ponía varias cremas en la cara y de ahí empecé a imitarla. 

Ya después cuando trabajé en Las Páginas Verdes probaba los productos ecológicos que iban al EcoFest. En el 2010 hicimos el primer EcoFest y ahí conocí una marca llamada Xamania, acababan de lanzar la marca, eran dos chicas, les compré para apoyarlas y al final me enamoré de sus productos.

De los 14 a los 24 sólo usaba crema humectante, y ya a los 24 trabajando en Las Páginas Verdes me enamoré de la cosmética natural además de que conocí muchas marcas y productos como la copa menstrual, el shampoo en barra, etc…

Rutina de skincare y cuidado corporal

Me lavo el rostro con un jabón de tea tree (si tengo granitos) sino me la lavo con uno de avena, uso shampoo y acondicionador en barra.

Para lavarme el cuerpo uso un jabón de Xamania y después me pongo crema, a veces es una de mandarina, he usado la de AHAL y me gusta mucho, pero siempre que encuentro una nueva marca ecológica la pruebo. 

Ahorita estoy usando la de YEMA, apenas llevo una semana con ella. En el rostro uso una cremita de aguacate para el contorno de ojos de la marca MARCA y una de para el rostro que se llama Crema Divina de Xamania, el olor de esa crema me pone feliz.

A veces cuando tengo fotos o algo con cámara, me pongo un 3 en 1 que es rubor, labial y sombras de AHAL y un rímel orgánico, por lo general los productos de maquillaje que uso son de AHAL, Xamania o de una marca que se llama TEIA que he estado probando.

Todo lo que le pongo a mi rostro, también está alimentando a mi cuerpo porque la piel lo absorbe. Soy muy consciente de que a lo mejor usar un desodorante con aluminio es inofensivo, pero si lo usas diario durante 30 años ya no es inofensivo, pasa lo mismo con la pasta de dientes con flúor.

El desodorante que uso es la piedra, el cristal de sal mineral y ¡es una maravilla!, las primeras dos semanas sientes que hueles, pero pasando ese periodo es maravilloso.

Procuro que mi rutina diaria contribuya al medio ambiente, trato de no usar plástico y busco productos que vengan en envases de vidrio o metal para darles una segunda vida.

Un producto que siempre compras cuando se te acaba

El desodorante de la piedra, que me dura muchísimo, mi crema Divina de Xamania y el bálsamo de labios, ahí si no tengo una marca en especial.

Primer producto de skincare o de maquillaje del que te enamoraste

Los de AHAL y de Xamania.

Tu secreto mejor guardado

No usar químicos nocivos para la piel y no maquillarme tanto.

El peor error que hayas cometido en skincare

Tenía una irritación en el tobillo, una neurodermatitis (me salía en la nuca y en el tobillo), me puse aceite esencial de lavanda (según yo para calmar), encima me puse un jabón de lavanda y compresas de agua súper caliente.

Evidentemente el área en donde estaba la dermatitis empezó a crecer y yo seguía echándole lavanda y todo lo que yo creía que iba a funcionar, no quería usar hidrocortisona, porque en mi mente era muy peligrosa, mi error fue no creerle a la ciencia.

Cuando fui a la dermatóloga me preguntó si me había puesto aceites esenciales, agua muy caliente en el área, y demás cosas que sí había hecho y que evidentemente empeoraron mi dermatitis atópica.

Ya llevaba dos años con ese problema y cuando la dermatóloga me mandó la hidrocortisona localizada en el tobillo, a las dos semanas se me quitó por completo.

Es súper importante conocer nuestra piel y saber que si la tenemos sensible no podemos usar aceites esenciales porque empeoran la situación.

Productos que siempre llevas en tu bolsa

Bálsamo de labios y ahora el gel antibacterial.

Qué impacto ha tenido tu cambio de hábitos alimenticios en tu piel

Cuando dejé los lácteos mi piel regresó a humectarse, yo tenía la piel muy muy seca, y dejando los lácteos mi piel rejuveneció.

Al cambiar mi alimentación cambió mi estado de ánimo, comencé a hacer ejercicio, ya no se me caía el cabello, las uñas se me fortalecieron, las tenía muy débiles y resecas.

El conjunto de todas estas acciones, (no solo la alimentación) fue lo que rejuveneció mi piel, de hecho siempre me dicen que aparento menos edad de la que tengo (y eso que aún no ando en cremas antiarrugas).

Tu rutina de ejercicio

Hago entre 30-40 minutos de ejercicio en casa (desde antes de la pandemia ya era así), hago pilates, body barre o el método de mi amiga Alicia.

También hay una app de la que soy súper fan que se llama Beachbody on Demand y he hecho todos los programas de ahí, ¡amo el ejercicio!

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